No fue perro del todo, sólo un poquito, y no fue un perro cualquiera, no, fue un perro de aguas. Qué más me daría a mí que lloviese si trabajara en una oficina, pero es que no trabajo en oficinas sino al aire libre, que es más "sano". ¿Sano? Si llueve te mojas, pero no te mojas un poco, no, si hay que mojarse, a mojarse con ganas. Si hace sol te calientas, pero vamos, que te torras (las de Eva Green, ¡aaay!), si hace viento... bueno a volar los bidones y las garrafas vacíos y limpios, y claro como están limpios ¿dónde caen? pues al barro, pa que no te aburras.
¿Y el día de ayer? sabéis ese tipo de perros abandonados que no saben vivir sólos, que en cuanto te ven te siguen y te siguen ya le tires piedras, tiros o escupitajos, este tipo de perro era, y de aguas, no nos dejó en 8 horas y al llegar a casa te fijas y dices, maldito perro día ya se ha ido, y así fue, se fue el perro y el agua.
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